domingo, junio 04, 2006

Los espaguetis vongole del Hotel Neptuno.


No amigos, esta no es una receta sino un comentario desde el alma. Este fin de semana mi esposa me invitó a una de esas escapadas que logramos hacer varias veces al año, se las arregla para dejar a los hijos en casa de sus hermanas o algún amigo, hace la maleta y nos vamos a cualquier logar. La verdad que esas mini lunas de miel son verdaderamente reconstituyentes en todos los aspectos.

Esta vez el viaje fue a Puerto La Cruz. Afortunadamente ella y yo compartimos muchos gustos y uno definitivamente es el juego. A donde sea que nos escapemos debe haber buen hotel, buen casino y buena comida, y si tiene encantos adicionales, generalmente no los disfrutamos porque o estamos jugando o estamos en el hotel o estamos comiendo….

Si están interesados en los resultados desde el punto de vista lúdico del viaje pueden visitar Casinos de Puerto La Cruz en mi blog de blackjack.

Puerto La Cruz está muy ligada a mis recuerdos y forma parte muy íntima de mí. Cuando niño (13-14 años) viajaba constantemente al Puerto con mi padre apenas yo tuviera vacaciones en la escuela. Papá era viajero y tenía una de sus bases en esa ciudad. Yo lo ayudaba y al mismo tiempo aprendía en su trabajo de construir, cablear, poner en marcha y mantener emisoras de radio y estudios de grabación. Su base era uno de los pocos hoteles que había para la época en el Paseo Colón de Puerto la Cruz, el Hotel Neptuno. La ciudad ha crecido, se han construido hoteles e instalaciones increíbles, es un sitio turístico por excelencia. El paseo Colón, es un largo camino a lo largo de la orilla del mar, que aquí parece una laguna sin olas debido a que esas bellas islas del parque nacional Mochima hacen de rompe olas. La gente paseando, los restaurantes al frente y la vista, tienen un encanto que no ha cambiado en los 40 años que la conozco. Pero el Hotel neptuno se ha quedado igual, sigue siendo ese edificio de 4 pisos y largos pasillos con las puertas roídas por los años de cada lado. El ascensor de puerta batiente donde uno ve las paredes moverse mientras sube o baja. El olor a viejo, los muebles de la recepción siguen siendo los mismos de hace mas de 40 años, y el restaurante de la terraza del Neptuno sigue allí.

No hay ningún sitio en el Paseo Colón donde uno pueda disfrutar de una comida con una vista de la bahía como la que se tiene de ese sitio. Las mesas son tan viejas como el hotel el mesonero creo que es el hijo del que atendía a mi padre y ya es un viejo que apenas puede caminar. La carta en una carpeta plástica con los mismos platos y las mismas sugerencias de hace 40 años escritos en una máquina con la cinta gastada, y los precios no son los de hace 40 años pero si se ajustan a la inflación probablemente sean mas baratos…

Pero la historia del Neptuno no termina allí. En mis tiempos de estudiante universitario, las vacaciones obligadas entre trimestres eran en Puerto La Cruz. Ya no eran un viaje con mi padre sino un viaje planeado con un par de amigos para ir a disfrutar de la playas (y las lindas chicas) de la zona. Nuestro bolsillo de estudiantes sólo nos permitía alojarnos (los tres) en una habitación del Neptuno y apenas nos permitía comer una cena en el fabuloso restaurante de la azotea. Para desayunar bajábamos a una panadería que estaba en toda la esquina donde por 7 Bolívares teníamos un desayuno “tipo americano” con huevos fritos, jamón tocineta, pan o arepa, queso café y jugo de naranja. En ese sitio siempre estaba sentado Johny un buzo que trabajaba para las petroleras y el puerto y siempre estaba contando anécdotas. Nunca faltaban los muchachos y las chicas que le escuchaban y exclamaban “Oye Johny y eres los máximo…”

En las noches los tres amigos salíamos a pasear al Paseo con guitarra en mano para ver que muchachas nos acompañarían a las aventuras hacia las islas del parque nacional Mochima al día siguiente ¿o a la habitación del Neptuno esa noche? Algún día me animaré contar como fue que una preciosa guitarra española se convirtió en remo de una lancha accidentada…

Al abrir el menú del restaurante del Neptuno, lo primero que se puede leer son: Espaguetis Vongole.

El volgole, chipi chipi, chirlas, almejas miniaturas, bien lavados para quitarles la arena, cocinados en vino blanco y con un poco de salsa de tomates, cebolla y albahaca resulta perfecto para una salsa de espaguetis.

Papa decía que esa era la mejor pasta vongole del mundo, y para mi lo es. Y si le preguntan a Juan, mi compañero de aventuras, también se lo confirmará. Mi querido amigo Giusseppe ya no está entre nosotros pero seguro que desde donde esté lo puede confirmar.

Cual será mi sorpresa, cuando mi cuñada, la hermana menor de Blanca, me dijo que si voy a Puerto La Cruz, no deje de comerme los espaguetis vongole del Neptuno. Su suegro, que en paz descanse, que era contemporáneo de mi padre, también era viajero y también paraba en el Neptuno y se los recomendaba a todo el mundo.

Este fin de semana, fui al Neptuno. Me senté con mi esposa en esa terraza con vista a la increíble bahía. El mesonero me escucha hablando con mi esposa cuando le comentaba, ¿Será que todavía los hacen? E inmediatamente el señor nos dijo: El día que no encuentre los espaguetis vongole aqui, es que el Neptuno ya no existe! ¿Los quiere con la pasta al dente o bien cocida?.

Cuando los trajeron, vino el olor a recuerdos, el sabor a puro amor, y las lagrimas por quienes ya no están. Por supuesto que inmediatamente levanté el teléfono y llamé a Juan y le dije: Que lastima que no estamos los tres para salir al paseo a tocar guitarra…

Si algún día van a Puerto la Cruz, no dejen de pasar por el Neptuno y disfrutar la vista del atardecer y los espaguetis. Si en una mesa en la esquina cerca del balcón ven a un señor con camisa blanca, lentes gruesos de pasta negra, corbata de lacito, pelo gris abundante y con rulos, el bolsillo de la camisa lleno de bolígrafos y una regla de cálculo, a lo mejor es el alma de mi padre disfrutando de la vista y el aroma… Lo más probable es que mas nadie lo vea, y no sé por qué esa mesa siempre está desocupada las veces que ido aunque el lugar esté lleno.

14 comentarios:

Consuelo dijo...

Solo quiero saber el secreto? Mi esposo y yo no compartimos muchas afinidades, creo que la única es nuestro hijo...Creo que mi espiritu sería capaz de planear escapadas, pero no me sale...en estos tiempos no me sale nada. Antes lo he leido y me encanta como habla de ustedes... digame por favor cual es el secrto, o cual es el remedio. (Sino sabe preguntele a su esposa , porfa)
Gracias...me encanta su blog

Carlos dijo...

Consuelo

En tu comentario te noto muy desconsolada :(

Te voy a dar nuestro secreto:

1- Hablamos.
2- Hablamos.
3- Hablamos.
4- Decimos lo que nos gusta
5- Decimos lo que no nos gusta.
6- Pedimos lo que queremos y lo que deseamos.
7- No jugamos al adivino ni a que "yo creía" simplemente hablamos y decimos, no suponemos.

Ese es el secreto... En todos los aspectos, en la cama, en la casa y en la calle. Ni el ni tu son adivinos para saber que cosas le gustan o no le gustan al otro. Cuando ambos aprenden eso, la relaciónserá madura y completa. Cuando logren ese nivel de comunicación es que te vas a enterar de lo que comparten, porque ahora dices que no comparten nada, pero estoy seguro que comparten muchas mas cosas de las que te imaginas, pero como no hablan, no te das cuenta.

Hace muchos años que yo no le compro un regalo sorpresa a mi esposa, salimos los dos a comprarlo.

ruben dijo...

ay!....El hotel Neptuno, para mi tambien esta grabado y llena mi memoria de aventuras y sabores.
pero no puedo terminar de hablar del Neptuno sin un postre de cascos de guayaba con queso.
Es un plato prosaico pero para mi estan 100% asociados tambien con el Neptuno.
your brother

Anónimo dijo...

Me encantan tus relatos, son una fuente de aprendizaje y de disfrute. De verdad tu blog es uno de mis favoritos, siempre lo estoy leyendo. Ya tengo muchos tips, hasta ahora los más dificiles son los referentes al black jack, no creo que llegue a ser una jugadora, pero me conformo con entender en qué consiste el juego y el por qué existen es tipo de negocio. Eres realmente genial...
Sophia

CABINA AÉREA dijo...

No sé que me gustó más?, si tu post o el comentario a consuelo...a ver, a ver....empate!!
PD: ME anoto en esos espaggettis (a finales de septiembre pa´margarita nos vamos..así que trataré de hacer "un toque técnico" por allá...)
Cariños mil y gracias

Carlos dijo...

Ruben, hermano

Sabrás que estaba con la idea de comentar el postre de casos de guayaba y los icacos pero despues que terminé el post, lo publiqué y me dio flojera editarlo, pero mas que los postres lo impresionante es que los platos de postres siguen siendo esas mini bandejas de acero inoxidable que parecen un lampara de Aladino cortada por la mitad... hacía mucho tiempo que no comia un postre en platos como esos!

protheus dijo...

Post lleno de nostalgia por el amor ido, la juventud que se pierde como arena entre los dedos, y un presente pleno.
Salud, amigo.

Naky Soto dijo...

¡Carlos! Ya lo anoté. Como a mi se me hace que eres una autoridad en la materia, si tú dices que son sabrosos, yo en lo que vaya a Puerto La Cruz me siento en el Neptuno y los pido ¿vale?

¡Me encantó tu relato!

Un abrazo marino,

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Si alguna vez paso por "El Neptuno" le enviaré una botella de vino tinto a ese señor que se siente en aquella mesa.

Todo lo mejor para Usted.

PS: Sobre lo que le escribiste a Consuelo, se nota que la vida te ha enseñado y brindo por ello.

CABINA AÉREA dijo...

Épale flojo...ya me cansé de comer espagettis -y mira que estan bien sabrosos-...je,je,je

Hily dijo...

Epa Carlos pase por mi blog corazon....pero eso si con la condicion de que me le enviers un abrazo a tus bellos Hans y Ricardo y tu bella dama Blanca....mis saludos,me gustaria volverlos a ver pronto....por ahi viene algo en mi cumpleaños asi q preparese porq le sale viaje pa guarolandia.....ya te enviare los detalles.Besos

Seguire pdte de aki.....
Besillos...la mariposa

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Estoy esperando..., en todo el sentido de la palabra.

Todo lo mejor para ti, siempre

DIANA dijo...

ME ENCANTA TU MANERA RELATAR. COMPARTO CONTIGO ESA AFICIÓN POR LAS ESCAPADAS, EL FIN DE SEMANA PASADO ESTUVE CUATRO DIAS EN VENECIA CON MI MARIDO, FUE ESTUPENDO TODO SALIO MUY BIEN. ESTAS ESCAPDAS O SALIDAS HACEN QUE LAS PAREJAS SE RENCUENTREN.
POR CIERTO LA PRIMERA NOCHE EN VENECIA PUDE SABOREAR UNOS ESPAGUETIS A VONGOLE DELICIOSOS EN RISTORANTE TAVERNA SAN TROVASO, UN LUGAR AL QUE SE PUEDE IR A COMER EN VENECIA.
UN SALUDO Y NO DEJES DE CONTARNOS MAS ESCAPADAS.
DIANA

javierr dijo...

Navegando tras información de ingeniería llegué por casualidad a este post, atraído por su tag en el buscador.
Su relato despertó de nuevo recuerdos y nostalgias de ese hotel tan peculiar, que como en el caso de su padre ha servido de base a tantos profesionales viajeros. Su redacción logró recrear no sólo los sabores únicos, sino el ambiente calmado y fresco de esa terraza frente al mar.
Aunque ya mi trabajo no es viajar y no he regresado a Puerto La Cruz desde el 2004, me da curiosidad por saber si todavía hoy sobrevive el Neptuno.
Felicitaciones por su blog y mis respetos.