lunes, octubre 30, 2006

¡Gracias guarilandia!

Este fin de semana fui a Barquisimeto para acompañar a un amigo, no fue por turismo ni placer, tampoco fue por cuestiones de trabajo. El viaje fue para buscar lo que queda de un pobre señor de 84 años y tratar de traerlo a Caracas y alojarlo en un sitio donde pueda vivir dignamente, o tal vez deba decir morir dignamente y tener el menor sufrimiento posible en lo que le queda de vida.

Si algo he confirmado este fin de semana es que el infierno no existe, el “castigo” o “premio” por tu obra de vida lo cobras aquí mismo, justo en esta misma vida.  Analiza tu pasado y tu presente, piensa en las cosas buenas o malas que has hecho, en el amor o compasión que has tenido para con los demás, piensa como has tratado a las personas pues eso mismo es lo que recibirás al final de tus días. También confirmé que un poco de amor y arrepentimiento logran lo imposible

Otra lección de vida es que el ser humano es esencialmente bueno y bondadoso. Los malos, arrogantes, ladrones son la minoría y debo decir que esto es mucho mas visible entre quienes residen en la ciudad de los crepúsculos, cariñosamente llamada “Guarilandia”, para los que no son de por estos lados, me refiero a Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela. Estoy realmente agradecido con el buhonero que se para en el semáforo, el señor de la estación de servicio, el portugués de la panadería, la recepcionista del hotel, los empleados y paramédicos del servicio de ambulancias y hasta el borracho que se “comió” el semáforo en la avenida Libertador, me chocó el carro mientras yo seguía a la ambulancia vía Caracas, éste siguió de largo, sin pararse, el golpe solo causo daños pero permitió que el carro siguiera rodando par allegar a Caracas.

También debo comentar sobre mi rabia e indignación por más 40 años de democracia y 8 de revolución donde no se ha logrado un sistema de salud digno para los venezolanos. El destino me ha dado recursos, puedo pagar seguros y tengo asistencia en modernos y costosos hospitales y clínicas privadas, pero el pueblo, ese que ni siquiera tiene para cubrir los gastos mínimos y que es la inmensa mayoría del país también se enferma y sufre accidentes. Probablemente se enferma más y está propenso a más accidentes por las necesidades y estilo de vida. Estas personas solo cuentan con su fe en Dios y la inmensa mística, calidad humana y pasión por su trabajo de los jóvenes médicos y paramédicos de los hospitales públicos.

No voy a describir el horror de la casi muerte en vida, los olores y los gritos de dolor porque simplemente es imposible ponerlo en letras. Admiro y les hago una reverencia a los médicos y personal auxiliar, que con una miseria de sueldo, en condiciones difíciles de trabajo donde faltan insumos y hacen milagros para curar a tanta pobre gente. Sacrifican su vida exponiéndose a infecciones tratando a indigentes, tiroteados, viejos sin ninguna esperanza de vida, mujeres quemadas, accidentes de tránsito, accidentes de hogar, el trabajo y viales o cualquier terrible enfermedad

Le agradezco a cada uno de ellos, su forma tierna de hablar y de dirigirse a sus pacientes y familiares. Aquellos que solo con abrir la boca o fijar la mirada ya transmiten esperanza y paz. Gracias a cada uno de ellos por haber ayudado a ese pobre señor y mis amigos. La ayuda desinteresada es algo que nunca sabré como agradecer.

Admiro y me compadezco de mis hermanos venezolanos que tienen que pernoctar en una plaza al aire libre, con sillas, colchones o papel periódico esperando que un altavoz con mal sonido los llama para que puedan traer algún insumo, o medicina, roma de cama o ir a ver donde puede hacer un examen de sangre ya que los equipos del hospital de esta POBRE RICA Venezuela no funcionan.

Lloro con a aquellos que escucharon el nombre de su familiar por esos altavoces, entran llenos de esparzas y salen destrozados porque “no se pudo hacer nada”.

Esta dolorosa historia no ha terminado aún, los días que siguen serán muy difíciles, mis amigos deberán tomar importantes decisiones nada fáciles de tomar. El señor de 84 años, lúcido y conciente, también deberá tomar decisiones, pero esto es otra historia.

Esta historia termina nuevamente con infinito agradecimiento y respeto por los médicos y auxiliares del Hospital Central Universitario "Antonio María Pineda" en Barquisimeto

6 comentarios:

CABINA AÉREA dijo...

Mi querido amigo: Que post tan interesante (una raya más "pal tigre")...me recuerdas las miserias que rodean esta Tierra de Gracia (el dolor ajeno que se hace propio, el amor, la reconciliación con la vida, la esperanza, la verdad a "calzón quitao")...y la mística y entereza de esos héroes anónimos que son los galenos y todos aquellos que trabajan con los enfermos hospitalarios (desde vigilantes, camilleros, enfermeros, etc)..la solidaridad y la causalidad se dan la mano de nuevo...enhorabuena niño bello.
Mil besos y arrumacos para tí
TQM

protheus dijo...

Huelga comentar un escrito autorreferente, que lo dice todo.
Solo resta decirte que sí, hay que estar agradecidos de la vida que nos ha tocado.

Pagana dijo...

Termino de leer tu texto con los ojos mojados... pienso en que esa es la realidad de la mayoría de esta América bella...
Me pregunto si en realidad existe pecado tan grande en un pueblo, como para que estas miserias sean nuestro castigo...
Y también pienso en el trabajo de tanta gente que le pone el hombro a la vida solo a cambio de vivir coherente con sus principios...

Un saludo, mi amigo...

Anónimo dijo...

Y mientras sucede todo esto, nuestro país -entre otras cosas- financia, por ejemplo, una planta procesadora de Coca en Bolivia.

Carlos, lamentablemente siempre las cosas han sido así. Siempre.

Todo lo mejor para ti.

PS: “Cabina aérea” y “Protheus” lo viven en carne propia. El ser médico en nuestro país es ser, cuando menos, un héroe.

Naky Soto dijo...

Carlos querido:

¿Ves? Por estas cosas es que soy absolutamente fiel a tu pluma, que con ella, a tu mirada de la vida, a tu manera de estar en el mundo.

Pero también nos pasan cosas buenas Carlos, debemos educar la mirada, debemos proponernos comunicarlas, sacarlas, exhibirlas... para que se nos multipliquen...

Un abrazo grandote,

Consuelo dijo...

Cuando estamos ante esa realidad, nos sobrepasa verdad?

Tantos recursos y mas de lo mismo, siento el post cargado de mucho sentimiento¡¡

Ojala las decisiones ha tomar sean las mejores y menos dolorosas. Cariño y fuerza para ti Carlos¡