domingo, julio 01, 2012

Hasta La Vista… Nota de agradecimiento y despedida* a mis amigos de Europa

Hoy terminaron seis años de trabajo en Europa. A pesar que fue una decisión mía, motivada por la mudanza a los Estados Unidos con toda mi familia, debo reconocer que fue una despedida que me conmovió muchísimo. No hubo fiesta de despedida, pues yo no la quise, pero hubo muchísimas palabras y muestras de afecto que jamás olvidaré.

*Yo seguiré trabajando a la distancia en proyectos para la zona y también haré varios viajes de trabajo (y placer) pero ya no estaré tiempo completo en esos lares.

Hace 6 años recibí una llamada desde Bruselas de una persona (que había recibido buenas referencias acerca de mi) ofreciéndome un contrato de consultoría que se extendería por seis meses. Los seis meses se convirtieron en casi seis años trabajando en Bélgica, Italia, Alemania, Francia, República Checa, Rumania, Ucrania, Marruecos, Arabia Saudita, China. También trabajé para proyectos en Rusia y Turquía aunque no trabajé en esos países directamente.

El simple hecho de haber tenido la suerte de conocer esos países y sus gentes (no como turista sino en ambiente laboral), el contacto con culturas y religiones y tradiciones tan diferentes ya hace que estos años fueran enriquecedores. Aprendí lo importante que es respeto a la diversidad como principio básico del éxito. Que una persona sea blanca, negra, amarilla, judía, cristiana, islamista o atea no importa mientras no toque los extremos y las creencias religiosas o políticas impidan su desenvolvimiento con relación a los demás y a la empresa. Los extremos en todas las tendencias aíslan y llevan consigo el fracaso la segregación y la intolerancia.

Durante los primeros 15 años de mi vida profesional como consultor independiente trabajé básicamente en países de “cultura occidental” y en estos seis años trabajé y conocí países de otras tendencias y estilos.

Tal vez la lección más importante de esta última etapa fue el contacto con los países “ex comunistas” o antiguos integrantes del bloque soviético. Cuando estuve en países (que hace 16 años eran dictaduras con absoluto control de la economía) y pude conversar con personas que vivieron en pleno el pasado tras la cortina de hierro y el presente democrático se me arrugó el corazón al escuchar como era la vida y reconocer como en mi país, Venezuela, las cosas van por ese mal camino.

Buena parte de mi trabajo se trató sobre la conversión de plantas industriales con estilos y tecnología de los tiempos del comunismo a los tiempos del capitalismo en países de Europa del Este. La parte más fácil fue la tecnológica, la más compleja fue la humana… La falta de iniciativa, sentido de responsabilidad y sentido de la urgencia puede acabar con cualquier intento de cambio tecnológico. El peor enemigo de la productividad y del éxito empresarial es el empleado que solo piensa en trabajar las horas asignadas, que su única función es cumplir órdenes sin derecho a opinar o proponer mejoras, su trabajo sólo se limita a lo que tiene que hacer y si éste depende de algo que otro debe terminar, simplemente espera. Si se le reclama simplemente “acusa” al otro. El segundo peor enemigo es el jefe acostumbrado a ese tipo de empleado. El cambio es un proceso muy difícil pero no imposible.

En estos 6 años pude ver el impresionante cambio de República Checa. Este pequeño país era comunista bajo el domino soviético en 1989, a mediados del 2004 ya era miembro de la Unión Europea, en el 2009 fue declarado como “país desarrollado” y hoy en el 2012, a pesar de la crisis europea, sigue siendo un país con economía vibrante y creciente. Yo vi a Praga convertirse de una ciudad triste y sucia en una ciudad brillante, alegre y llena de turistas. Yo vi como aparecieron las carreteras y autopistas, centros comerciales y hoteles. Yo formé parte de la reconversión industrial de una gran empresa en ese país.

Cuando veo países como República Checa, Rumania y Polonia me lleno de esperanzas al pensar que tal vez en mi país sea posible retornar al camino de la prosperidad…

El otro impacto para mi fue el contacto directo y trabajar en países árabes musulmanes. Arabia Saudita fue una experiencia inolvidable:

Primero el contraste por la formación religiosa: yo una persona de formación judeocristiana en un país totalmente opuesto. Es un verdadero choque cultural ver las mujeres cubiertas hasta los ojos con las burkas, la total ausencia de la mujer en las empresas y ver a hombres haciendo las labores que en otras partes estamos acostumbrados a ver a las mujeres hacerlas. Un país que se mueve alrededor de una religión donde altavoces en las calles anuncian la hora de rezar y una policía religiosa verifica que los comercios estén cerrados al acceso público a la hora del rezo.

Segundo fue ver que esos hombres musulmanes son tan humanos como cualquier otro. Aparte de sus creencias, las cuales respeto aunque muchas no las comparto, conocí personas excepcionales, de un corazón enorme, una cultura enriquecedora y un profesionalismo ejemplar. Todos los proyectos que hice en Arabia Saudita terminaron en forma exitosa gracias a esas personas tan especiales.

Mi trabajo también me llevo a un país musulmán “light” como Marruecos. Allí descubrí que la mujer musulmana también es brillante y capaz. Pero también vi como una ciudad que pudo ser muy bella como Casablanca, ha sucumbido en la pobreza y el abandono típico de los países del “tercer mundo”. De todo corazón espero que Marruecos siga el camino del crecimiento social y económico y a la vez mantenga esa bella cultura arquitectónica, culinaria y humana que es tan especial.

Tal vez la experiencia más difícil de mi vida profesional fue durante mi trabajo en Ucrania. Un país divido que en mi opinión debería ser dos países. Ucrania es el país de las mujeres, son la mayoría. Debería ser un país alegre y próspero pero lamentablemente las diferencias culturales, y la terrible indefinición política hacen que su futuro inmediato sea incierto y complejo. La corrupción, las mafias, el alcohol y la herencia del estilo laboral de los tiempos soviéticos pesan mucho en su desarrollo. Conocí gente muy especial en Ucrania y de verdad que les deseo de todo corazón un mejor futuro.

En estos seis años tuve la oportunidad de trabajar junto a rumanos, turcos, polacos, macedonios, húngaros, hindúes, filipinos y rusos, todas gentes maravillosas de quienes aprendí y disfruté de su cultura y estilo. Y no puedo dejar de mencionar a los belgas, holandeses, franceses, alemanes, suizos, italianos, españoles, portugueses, ingleses y austriacos. Con cada uno de ellos enriquecí mi espíritu y aprendí.

Una mención muy especial a un grupo de latinos y americanos que al igual que yo se aventuraron a trabajar en un ambiente cultural tan diferente al nuestro. Norteamericanos,canadienses, brasileros, chilenos, colombianos, mexicanos y venezolanos, todos personas excepcionales y profesionales de primera categoría con los que fue mas que un placer trabajar con ellos.

3 comentarios:

Merchi dijo...

Es un placer leerte siempre y solo deseo que te vaya muy bien en tu nueva aventura. Las personas como tú, que se mueven y conocen otras culturas sin temor a "contaminarse" son las que hacen que el mundo pueda prosperar y hacerse un lugar mejor para todos. Animos y no tardes tanto en escribir, por favor, que te sigo atentamente. Un abrazo.

Ysdelis dijo...

CARLOS DESDE PUERTO ORDAZ TE DESEO MUCHA SUERTE EN TU NUEVA ESTA, SIEMPRE ES GRATIFICANTE PARA MI LEER TU BLOG ES CLARO Y HONESTO, Y DESDE AQUÍ TRABAJARE POR UN PROGRESO PARA MI PAIS QUE SALGA DEL HUECO DONDE ESTA Y SEAMOS CADA DÍA MEJOR, DESARROLLADO Y RESCATEMOS ESE CARISMA Y SENTIDO DE PERTENENCIA DE LOS VENEZOLANOS NECESITAMOS UN PAIS BELLO MIS HIJOS SE LO MERECEN.
TQM

Fanny Ramirez dijo...

Llegué a tu Blog hace más de un año en busca de una receta y he disfrutado mucho leer tus entradas...Venezolana como tu llevo 2 años viviendo en Lille-Francia y me siento muy identificada con mucho de lo que escribes...mucho éxito a ti y tu familia en los EEUU....

Si tienes tiempo libre comparto contigo mi blog de viajes http://ptodepartidalille.blogspot.fr/

Saludos cordiales
Fany